Explicación de nuestra oración “Padre Celestial”

Padre Celestial, me pongo en tus sagradas manos…

Con toda mi miseria, con todas mis debilidades, mis limitaciones e imperfecciones, con todo mi pecado.

Te entrego todo mi sufrimiento…

Dolores físicos, morales, espirituales Señor.  Todo aquello que me hace sufrir; incluso mi propia vida, Señor, lejos de ti.  Mi propia vida que no es lo que Tú quieres que sea.  Todo lo que es fuente de sufrimiento, te lo entrego Padre Amado.

Pues sé que todo es para el bien de los que te aman…

En medio de mi pecado, de mi miseria y mi nada Señor.  Tú sabes que te amo y todos los sufrimientos y dificultades de esta vida, servirán para mi crecimiento espiritual.

Padre Celestial, te entrego mi yo…

Ese yo, Señor, egoísta, soberbio, orgulloso.  Ese yo que sólo piensa en sí mismo, que busca siempre figurar, sobresalir.   Te lo entrego Señor, con todas sus miserias e imperfecciones.

Hazlo diminuto…

Hazlo diminuto Señor, redúcelo Padre Celestial a su justo tamaño, a su dimensión real Señor.

Hazlo pequeño…

Pequeño como fue el “yo” de tu amado Hijo Jesús.  Pequeño como el “yo” de nuestra amada Madre María, que por hacerse pequeña fue llena de Gracia, fue llena de Tu amor, fue alabada por el Arcángel Gabriel.

Hazlo nada….

Señor, como realmente lo es.   Soy yo en mi ceguera, en mi soberbia, en mi orgullo, quien se cree más importante, más grande, más sabio que los demás.

Padre Celestial, dame amor para amarte….

Amarte Señor con ese mismo amor con que Tú nos amas.  Capaz de perdonar, de pasar por alto las debilidades y flaquezas.  Nuestras pequeñeces, miserias y pecados.  Dame amor Señor, para poder amarte en la misma medida que Tú me amas.

Dame fortaleza para seguirte…

Padre amado, pues Tú conoces mi debilidad.  Tu sabes de pereza, de mi tibieza, de mi falta de perseverancia en mi caminar tras de ti.  Necesito de tu fortaleza para seguirte, para avanzar, para caminar y perseverar en la peregrinación de este desierto que es mi vida.

Dame amor para amar a mis hermanos…

Señor, que viva unido a ti, que viva en comunión contigo, como lo hizo Jesús siempre dispuesto a cumplir tu voluntad.  Como lo hizo María en total disponibilidad al pronunciar su “hágase”.  Como han vivido tantos santos a lo largo de la historia.  Hazme Señor vivir unido a ti, ya que tu Hijo Jesús nos enseñó: “Si el sarmiento (la rama) no está unido a la vid (el tronco), no da fruto”.  “Sin mi nada podéis hacer”.

Padre Celestial Hazme uno en ti…

Padre Santo para poder dar frutos de amor.

Que viva por ti…

Señor: que sea consciente que vivo por ti.  La vida es don tuyo.  Tú nos has dado la vida y todo lo bueno que tenemos procede de ti Padre Santo para poder dar frutos de amor.

Que viva para ti…

Es lo único que da sentido a nuestra vida.  Saber que todo lo que hago es para honra y gloria tuya Padre Amado.  Así viviré haciendo el bien.

Que viva en ti…

Que siempre sea consciente de que estoy constantemente en Tu presencia.  Que como dice San Pablo, sepa siempre que: “En él vivimos, nos movemos y existimos”.  Tú Señor estás siempre con nosotros.  Tú ves todo lo que hago.  Que viva en ti Padre Celestial, que sea consciente siempre de tu presencia.

Amén…                 En el Padre
Amén…                 En el Hijo
Amén…                 En el Espíritu Santo

 

Book your tickets