Sacramento de la Confesión

Sacramento de la Confesión :

La Confesión: Sacramento de misericordia, perdón y reconciliación que nos lleva a la conversión y penitencia, en especial en el camino cuaresmal.

Tomando como referencia un escrito publicado por el Centro de Información “MIR” Medjugorie,planteamos algunos aspectos para reflexionar y aprovechar este tiempo de Gracia que se nos concede Dios, para recorrer ese trayecto hacia el Calvario que termina con la fiesta más grande y maravillosa de todas: La Resurrección de Nuestro Señor Jesús.

De la mano amorosa de María Santísima y pidiendo que nos asista el Espíritu Santo, reflexionemos sobre nuestro actuar yhagamos el propósito de presentarnos ante el Sacerdote, quién es Cristo mismo, que nos espera en el confesionario para aliviar nuestra carga: “¡Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré!” (Mt. 11, 28).

Hermano mío, decídete y verás con cuanto amor y misericordia te espera el Señor cuando finalmente decimos como el hijo pródigo: “Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti.” (Lc. 15, 18).

¿Qué es necesario para realizar bien la Santa Confesión?

Examinar la propia conciencia

Arrepentirse de los pecados

Confesar los pecados con sinceridad

Proponerse firmemente no pecar más, huir de las ocasiones de pecado

Reparar el daño provocado por los propios pecados

Cumplir la penitencia impuesta por el Sacerdote

Ciertamente, para revisar nuestras vidas debemos analizar nuestra relación con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos. Así pues, unas pequeñas pautas para ello:

Mi relación con Dios: En este punto debemos ahondar en el tema de la fe, es decir si está débil, si he caído en dudas y negaciones… Preguntarnos cómo está mi oración y mi entrega a la misión que Dios ha puesto en mi corazón… Saberse amado por Dios y cuestionarnos si verdaderamente lo amamos a El con nuestro corazón, mente, espíritu…

Mi relación con el prójimo: Si somos egoístas, indiferentes, crueles, llenos de celos y envidias, difamamos a los hermanos… Recordando que cuanto faltamos al hermano, faltamos a Dios…

Mi relación conmigo mismo: Si tengo apatía y no tengo deseos ni me esfuerzo por avanzar y profundizar en mi vida espiritual, me dejo llevar por el mundo y sus pompas, con entretenimientos superficiales, si no respeto mi cuerpo como templo del Espíritu Santo… Si soy irresponsable con los deberes hacia mi familia, la sociedad y mi compromiso ante la comunidad de oración a la que pertenezco…

Luego de poner en perspectiva nuestros sentimientos y actitudes, podemos concretar, siempre pidiendo el auxilio divino, con la oración, lecturas reflexivas de la Santa Biblia o bien meditando en la vida de los Santos, como por ejemplo el Padre Pío, quien administró en vida con tanto amor el Sacramento de la Reconciliación y nos invita todavía hoy a realizarlo de manera seria, sincera y con mucho amor, pero para ello se necesita un buen examen de conciencia que abarque el tiempo necesario para sentir un verdadero dolor por nuestras faltas y pecados que nos lleven a abrir nuestro corazón al confesor y no a recitar una lista de constantes caídas que se repite una y otra vez en cada confesión.

Examen de Conciencia

Esta revisión debe incluir un análisis de nuestra vida, tomando en cuenta que se puede pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión. Como ayuda a la reflexión transcribimos los Mandamientos de la Ley de Dios, de la Iglesia y otros elementos que puede llevarnos a profundizar en esta tarea.

Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios:

Yo soy el Señor, tu Dios, no habrá para ti otros dioses delante de mí. (¿Hay en tu vida superstición, magia, espiritismo, horóscopos, idolatría, etc.?)

No tomarás el Nombre de Dios en vano. (¿Blasfemas, maldices, tomas en falso en Nombre del Señor?, ¿Oras y das gloria a Dios?)

Santificarás las fiestas. (¿Vas a la Santa Misa, por lo menos el día domingo?

Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días sobre la tierra.

No matarás. (¿Matas con algo tu vida y la de los demás, con alcoholismo, droga, diversas adicciones, odio, aborto, asesinato?

No cometerás adulterio. (Relación hacia el propio cuerpo y el de otras personas).

No robarás. (Respeto a los bienes ajenos y administración de los bienes personales, egoísmo, avaricia, materialismo, robo).

No darás testimonio falso contra tu prójimo. (Mentiras, falsedad, inventar de otros lo que no han hecho o dicho, cuidar el buen nombre de otros, amor de la verdad).

No desearás la mujer (el esposo) de tu prójimo. (Fidelidad en el matrimonio, adulterio, pureza en el matrimonio y fuera de él).

No codiciarás nada que sea de tu prójimo. (Sentirse satisfecho con lo que tienes, insatisfacción por falta de cosas materiales, daño a la propiedad ajena, etc.).

¿Cómo confesarse?

Saludar al confesor

Indicar cuando fue la última confesión

Decir los pecados

Escuchar los consejos y la penitencia

Recibir la absolución

Contrición y Decisión

La buena disposición de no volver a pecar -como firme propósito- y arrepentirse verdaderamente, son presupuestos indispensables para que sea válida la confesión ante nuestro Padre Celestial. Jesús, Nuestro Amado Señor, pago un alto precio por nuestros pecados y nuestra salvación eterna… Podemos quedarnos tal como estamos y sufrir nuestro pesar aquí y por toda la eternidad o bien podemos responder a ese llamado a la conversión que día a día nos ofrece un Padre Bueno, Amoroso y Misericordioso.

Tengamos presente que, como Apóstoles de Jesús y María, nuestro servicio es la oración y entrega diaria por los sacerdotes, quienes son los que nos administran los sacramentos y sin ellos, careceríamos de la grandiosa fuente de vida que nos ofrecen y acercan a Dios.

Recuperar el estado de Gracia y sentir la paz que regala Jesús cuando escuchamos al Sacerdote pronunciar la absolución, luego de reflexionar en torno a sus consejos iluminados por el Espíritu Santo, es verdaderamente una experiencia maravillosa para quien se acerca con la disposición adecuada a recibir el perdón y comenzar de nuevo para vivir de la mejor manera los mandamientos de Dios, en comunión con los hermanos.

Oremos también por nuestros hermanos que desean de corazón para acudir a este hermoso Sacramento del Perdón, para que el Espíritu Santo les ilumine y conceda una Santa Confesión.

Apóstoles de Jesús y María, nuestros puntos de amor:

Eucaristía dominical

Confesión mensual

Visitas al Santísimo

Oración personal diaria

Oración en grupo cada siete días

Tengamos presente que, como Apóstoles de Jesús y María, nuestro servicio es la oración y entrega diaria por los sacerdotes, quienes son los que nos administran los sacramentos y sin ellos, careceríamos de la grandiosa fuente de vida que nos ofrecen y acercan a Dios.

ORA … AMA … ENTREGATE … POR TU SACERDOTE…

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