Mi vida por el sacerdocio

La noche del 14 de junio de 2010, mientras arreglo mi maleta para la peregrinación que me llevará en compañía  de Monseñor José D. Cedeño, Arzobispo Emérito de Panamá y el Revdo. Padre Rómulo Aguilar a visitar  santos lugares como Lourdes, Ars, Asís, entre otros, terminando en Roma acompañando a nuestra Iglesia Panameña y a nuestro Nuevo Arzobispo Monseñor José Domingo Ulloa a recibir de manos de nuestro querido Papa Benedicto XVI el Palio, me remonto en pensamientos al año 2009 – año de muchísimo dolor físico, moral y espiritual.   Y me maravillo en la grandeza y misericordia de Dios para conmigo, indigna hija suya.  Hubiera yo pensado días atrás que podría realizar este maravilloso viaje?  Y los ojos se me llenan de lágrimas – agradecimiento, amor, esperanza …

El día 1 de junio de 2009, luego de mucho sufrimiento físico y visitas contínuas a “urgencias”  a los hospitales, fui operada en Houston, Texas de un tumor cerebral – lastimosamente, no puedo alargarme en las tantas maravillas que Dios me regaló/nos regaló en ese tiempo.  Una de esas maravillas fue la siguiente:  un doctor panameño muy querido quien labora en Houston nos consiguió una cita con el mejor neurocirujano en Houston y ciertamente fuimos a verle una tarde , confirmando de mi tumor cerebral y la necesidad de una cirugía.  Luego de la visita,    llamamos a nuestra hija Yamileth Nicolau quien es cirujana de cabeza y cuello para contarle de la visita al médico  (todos muy nerviosos) y nos dice:  mami, yo lo conozco muy bien, trabajamos juntos en Harvard!!!  Sí, hijos míos, tal como escuchan, se conocían de Harvard y nadie sabía.  Por supuesto, que la relación enseguida fue más familiar.   Mi papa cumplía su primer añito de haber “nacido para la vida eterna” y le dije a Jorge (mi esposo):  me operarán el primero de junio pues papá me va a cuidar.  Y así fue, días después llaman de parte del Dr., la cirugía será el día 1 de junio de 2009 a las 7am.

Dormí más de 24 horas luego de la cirugía y de recobro  a cuidados intensivos.  A los días me cortaron los puntos y se me autorizó a volver a mi patria.  Cuál fue nuestra sorpresa cuando una noche conversando con Jorge, mi esposo, sentí que se me dormía toda la parte derecha del cuerpo y quedé que no podía hablar, moverme, etc.  Fui internada en el hospital por siete días, saliendo de allí directamente al día siguiente para Houston, donde permanecí los próximos tres meses y medio  – la mayoría de ellos en cuidados intensivos.  Mi caso se convirtió en el hospital en un caso de estudio, por lo cual estando en intensivos recibíamos visita de diferentes médicos y su equipo a cada momento.

 Permanecí muchos días atada a la cama con muchísimos cables en mi cuerpo, etc. etc.  Sí, muchísimo dolor!  Las venas colapsaron, etc.  Me daba Fortaleza la compañía de Janeth, nuestra hija, quien no se separó de mí, igualmente Jorge y Yami que me visitaban cada vez que podían tomar tiempo desde sus trabajos.  Sí, seis meses de duras pruebas, pero también de muchísimo amor!!!   El amor de la familia, de los sacerdotes amigos, de los Obispos, el amor de mis hermanos Apóstoles!!!  Sobre todo, el Amor de Dios me sostuvo.

El día 21 de agosto, estando conversando con Jorge, sentí que el mundo se abría para mí – Dolores intensos de cabeza, confusión, mareos, etc. – el cuarto de intensivos se llenó de enfermeras, médicos, etc. – quedé con los brazos en cruz y la cabeza hacia atrás, en este momento recordé a  mi amado Jesús en la cruz y le dije:  al menos yo estoy en una cama, Señor.  Las miradas amorosas de Jorge y Janeth me fortalecían.   Pensaba yo qué sería de mí en ese momento de tránsito si no hubiera recibido la Eucaristía?  Qué hubiera sido de mi alma sino me hubiera confesado, sino hubiera yo comulgado cada dos días en el hospital?  Sería esto lo que llamamos “muerte”?.  Recordaba a mis queridos sacerdotes, Obispos que son quienes consagran el Pan y el Vino, y pensaba:   qué sería de mí sin el sacerdote?  En esos momentos dije:

“ Señor Jesús, mi vida por el Sacerdocio … “

Entendía yo lo que decía, lo que ofrecía?  No.  Lo entiendo ahora?  No.  Sólo sé que nuestra Iglesia necesita de sacerdotes, de muchos sacerdotes, de santos sacerdotes … y termino pensando:

“TODO ES PARA NUESTRO BIEN… “

Y gracias doy a mi Dios por cada sufrimiento, por cada soledad, por cada dolor vivido!!!  Sólo a ELLOS toda la Gloria!!!

Unidos a los pies de Jesús Sacramentado +…

Mayra C. de Nicolau
Fundadora
Apóstoles de Jesús y María

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