Raquel Espinoza

Retiros de Cuaresma de los Apóstoles de Jesús y María – Raquel Espinoza
Monte Alverna,  27, 28 y 29 de marzo de 2009

Yo, Raquel Espinoza, quiero compartir con ustedes queridos hermanos mi humilde testimonio, en este momento que Dios me ha permitido.

Llegando de Panamá a Santiago, el martes 24 de marzo, me fui directo a La Mesa de Santiago, donde la familia que me quedo y el señor se enfermó.  Yo me ofrecí a ir al Centro de Salud a las 4:30 de la mañana para sacar el turno después que lo atendieron, viaje a Santiago a la Caja de Seguro Social a sacar las medicina para llevárselas y saliendo de allí me encuentro a Ana Madrid que me dice “Raquelita yo te andaba buscando y llame a la casa donde vives y me dijeron que no estabas”.  Yo le dije que me fui directo a la Mesa y que el domingo si Dios quiere nos encontramos en Rincón Largo para el encuentro que teníamos allí, ella me dice “que mandaron de Panamá un cupo para el retiro, yo no puedo ir y pensamos en ti.”  Pensé pero si yo acabo de venir de Panamá, pero le dije si yo voy, cuando hay que irse ella me dijo que el viernes en la tarde tienes que llegar a Monte Alverna y yo me fui, empezó mi peregrinación.

Cuando iba en el bus me decía parece mentira pero aquí voy, al fin llegue a Monte Alverna y empecé el camino de Emaús, que por un momento de mi vida me había desviado por otro camino, en la universidad y amigas y por ciertas dificultades que estaba pasando, pero en ese momento cuando llegamos y entre a la capilla me vino a la mente cuantas veces Señor yo te tenía cerca de mí en la capilla, esa oportunidad de estar contigo y no la aproveché, me sentía como una niña en los brazos de su padre y en un momento empecé a escribir  “Señor hacer Tú Voluntad, lo que me pides y no lo que yo quiero, enséñame a reportarme siempre, ser una persona de oración en todo momento, aquí esta tú sierva guíame, toma mi vida, todo lo que soy, dame la fuerza necesaria para cumplir, el camino no es fácil, pero contigo lo puedo lograr y hacerlo vida, poniéndolo  en práctica, que ese apóstol que hay en mi pueda responder de acuerdo a Tu plan y no al mío, que en medio de la dificultad pueda encontrar la luz verdadera, la que no se apaga, que permanece fiel en todo momento, dame sabiduría y pon en mis labios Tu Palabra, lo que debo decir y cuando en qué momento debo decirlo, callar,  hacer silencio cuando sea necesario, para escuchar al otro, tener claro cual es Tú camino.”

Yo sentí en ese momento que el Señor me ama tanto que me estaba dando la oportunidad de empezar de nuevo, sentí como ese padre amoroso que le llama la atención a su hijo, lo corrige con amor, ya que unos días atrás yo me sentía sola y triste por mi situación de vida y de repente recibo esta oportunidad de estar con Él, y como fue Él poco a poco preparándome el camino, ya que yo sentía que necesitaba encontrarme con Él y lo veía como imposible, pero dentro del grupo de los Apóstoles, sentí ese amor de madre, la presencia de María, nuestra madre a través de la madre Mayra, por que en el momento que yo menos lo esperaba

hable con ella y sentí, que Dios me tiene agarrada de su mano y que en esos momentos difíciles que parecían para mí Él estaba allí, que con sus sabios consejos me fue motivando y el Señor me decía hijita mía cuanto he esperado este momento, yo siempre estoy sólo, que las cosas vanas del mundo, tus afanes y preocupaciones no te permiten ver más allá y éstas dejando que todo eso te robe la paz, ven niña mía aquí esta tu Madre para ayudarte a caminar y empezar de nuevo, ven ven ven, confía en mí y déjate llevar de mi hijo Jesús que te quiere rescatar, de las cosas vanas del mundo que no llenan y no dan paz, fue para mi como un nacer denuevo, se que me quería quedar en el Tabor, pero tengo que seguir caminando en esta vida, pero con esperanza en medio de la adversidad y el grupo de Apóstoles me ayuda, ese encuentro cada martes con mis hermanos de grupo me motivan y recargamos fuerzas para seguir.

El retiro para mi fue eso llenar el cántaro para el camino  de la vida y así poder ayudar a otros, en grupo, en comunidad, la carga es más llevadera, le agradezco a Dios el poder compartir con las personas que asistieron al retiro, por escuchar sus experiencias y cómo cada uno va luchando cada día con el otro yo que tenemos dentro.

Me gustaría seguir escribiendo lo que siento en este momento, pero no terminaría.

Que la bendición de nuestro Padre Celestial nos guie siempre para permanecer en esta barca de Apóstoles de Jesús y  María y poder cumplir la misión que tiene para cada uno de nosotros en lo personal y comunitariamente.

Gracias madre por todo lo que hace por sus hijos.

Book your tickets