Su vida por el sacerdocio

GRACIA Y PAZ!!!

El presente relato, del cual he sido testigo, pareciese indicar su título que trata de la vida de un consagrado, es decir, de un Sacerdote.  Sin embargo, no es así, es una mujer que da, entrega voluntariamente, con amor y alegría su vida (enfermedades, dolores, incomprensiones, pesares, dificultades, sufrimientos…) a Jesús por los Sacerdotes, aunándolos a ese dolor de Jesús sufriente en la cruz, con la fe y confianza en que todo ello el Padre Celestial lo transforma para el bien de los que le aman.

Mayra Concepción Cleghorn de Nicolau, laica comprometida con la Santa Iglesia Católica, esposa y madre, alma orante que se entrega al Padre Eterno y funda el movimiento Apóstoles de Jesús y María, con una espiritualidad mariano-eucarística y cuyo carisma es orar por los Sacerdotes, es la protagonista de esta historia ejemplar de entrega amorosa a Dios.

La entrega de nuestra Madre, así le llamamos cariñosamente los Apóstoles de Jesús y María a la Señora Mayra, pues es realmente una madre espiritual para todos, no sólo es espiritual sino también física.  Prueba de ello es que, le han realizado más de 16 cirugías, teniendo innumerables quebrantos de salud.  Algunos padecimientos con explicación científica, otros sin la misma, constituyendo un enigma para la ciencia médica y constancia de un verdadero misterio.

Concretamente en este escrito, en la medida de mis posibilidades y con la información disponible, la cual estoy dispuesta a ampliar y cotejar posteriormente, comentaré la cirugía reciente que le realizaron a la Madre el día 1 de junio de 2009, en la Ciudad de Houston, Estados Unidos, fecha en la cual recordamos mucho a su padre Don Carlos Cleghorn (q.e.p.d.), en su primer año de fallecido, un gran hombre de Dios, que supo heredar a su hija la fe y guiarla para que estuviese al servicio de la Santa Iglesia Católica, a través de la oración y la entrega.

No recuerdo exactamente la fecha reciente en que los padecimientos físicos de la Madre fueron siendo más notorios: dolores de cabeza, mareos, malestar en general, etc.  Es difícil describir síntomas y situaciones, toda vez que ella rara vez manifiesta estar sintiendo dolor, aunado a que su umbral de dolor o capacidad de soportar el mismo, es de gran magnitud. Si tengo claro que para inicios de mayo estuvo en varias ocasiones en la sala de urgencias del hospital por el gran malestar general que tenía y se hizo casi un millón de pruebas, suena exagerado, pero es para destacar la gran cantidad de CATS, resonancias, exámenes de todo tipo que se realizó sin que dieran con lo que realmente le aquejaba, por tanto era doble el padecimiento sentirse mal y sin saber la causa.

Gracias a Dios, que por intervención de su hija la Dra. Jamileth Nicolau Cleghorn, quien reside en la Ciudad de San Diego, Estados Unidos y un buen amigo de su familia Nicolau, el Dr. Adán Ríos, logran dar finalmente el diagnóstico: un tumor en la cabeza, llamado meningioma, que le estaba presionando el cerebro y estaba perdiendo la visión del ojo izquierdo.  Los dolores intensos se acentuaban más ya que el líquido del tumor se estaba irrigando por el área causando estragos severos.

Estando una mañana en su casa me dio la noticia, luego de un desayuno de trabajo APOJEMA con P. Rómulo Aguilar y P. Marlo Verar, para la elaboración de un folleto con información sobre Adoración Eucarística del grupo Adoración Panamá del cual formamos parte. Una vez que nos despedimos de los Sacerdotes,  a Jackie de Díaz –sobrina e hija de crianza suya- y a mí,  nos dijo algo así como: ahora que están juntas trabajando les voy a contar que ya descubrieron lo que tengo: un tumor en la cabeza.  Quedé helada y más aún por su actitud, continuó diciendo: en cuanto lo supe, me fui al Santísimo y de rodillas le di gracias y le dije doy mi vida por los sacerdotes.  Luego nos explicó en que consistía y que probablemente le realizarían una cirugía, teniendo una convalecencia de varios meses en Estados Unidos, por lo que deberíamos tomar las riendas –por decirlo yo de alguna manera- de los Apóstoles de Jesús y María para seguir adelante con los grupos.  En ese momento, creo recordar que, me enteré de su pérdida de visión en el ojo izquierdo, ella sólo decía que le costaba mucho conducir su automóvil, pero sin dar más detalle.  He aquí un gran ejemplo de entrega, en el silencio sin quejas ni reclamos de atención.

Nos pidió que mantuviésemos reservado el diagnóstico y que podíamos compartirlo con nuestros esposos, que en el momento indicado ella  lo compartiría con el grupo.  El domingo 17 de mayo, durante un retiro organizado en su casa, luego de la Eucaristía en la Parroquia de Santa Marta, celebrada por el P. Víctor Atencio, quien nos acompañó durante la jornada en la que compartió un tema de espiritualidad con nosotros, ella dió el anuncio de su enfermedad y nos motivó a seguir… pues esto es de Jesús y María.

En cuanto a la partida hacia Estados Unidos, fue muy dura para mí, pues además del inmenso afecto que le profeso a la Madre, es mi guía y directora en cuanto a todo lo concerniente a los Apóstoles de Jesús y María, sintiendo yo una gran responsabilidad por todos y cada uno de ellos.  Le pedí mucho a Dios que me ayudara, pues sentía que cuando me despidiese lloraría hasta morir… pero pensé: si ella da su vida por el Sacerdocio, como yo no puedo entregar este pesar por su partida y su padecimiento… debo seguir su ejemplo y ser fuerte, teniendo confianza en el Señor y sobre todo esperanza, como María la Madre de la Esperanza.   Para mi sorpresa así fue… Estaba en su casa Sor Xiomara de las Siervas Misioneras de Cristo Rey la tarde en que fui a despedirme.  En un momento que quedé sola con Sor Xiomara le comenté mis inquietudes: la separación, su padecimiento, la responsabilidad, los grupos… Me recordó que Dios da la fortaleza, definitivamente y puedo dar fe de ello.

En conversaciones con Gilda Him, parte del Equipo Base APOJEMA, teníamos la impresión que la separación nuestra de la Madre sería por largo tiempo, tal cual fue pronosticado.  No contábamos con el poder de la oración y la misericordia divina, que hizo de esta situación tan difícil, un paso corto y jamás imaginamos que podría estar con nosotros en tan corto tiempo.

Le di a la Madre al despedirme el abrazo más sincero, lleno de amor y gratitud por llevarme a Jesús y a María que he dado en toda mi vida, pues aún con confianza en el Señor, no sabía cuando volvería a recibir un abrazo de esta madre mía escogida por Dios para realizar su obra de fundar a los grupos de oración de Apóstoles de Jesús y María y atraernos a tantos al camino del Señor, con un motivo tan extraordinario como orar por los Sacerdotes.

Estando ya en Houston, conversamos casi a diario por teléfono y luego de la cirugía, pues con los familiares que le acompañaron: Jackie, sus hijas Janeth y Yami, con su esposo Steve, y Don Jorge, su esposo quien ha estado allí en todo momento apoyándola.  Desde aquí, todos los que la conocemos oramos mucho, pero mucho por su salud.  En los grupos del interior, en Costa Rica, los Sacerdotes, Obispos, Religiosas… todos unidos por una causa especial: orar por quien tanto ha orado y se ha entregado por nosotros.

La cantidad de comunicaciones fueron muchísimas, escritas vía correo electrónico y las llamadas recibidas.  En cuanto se recibían noticias de Houston se pasaban a los otros… que gran revuelo que hubo dentro de esta familia espiritual.  Definitivamente, que Dios transforma el sufrimiento en bien de los que le aman, pues dentro de todo, este acontecimiento nos acercó a la oración y unió más aún a los hermanos Apóstoles de Jesús y María, con el padecimiento de nuestra Madre.

En el aspecto espiritual, la Madre se preparó para ese momento crucial de la cirugía con el Sacramento de Unción de los enfermos que Mons. Rossi tuvo a bien concederle, toda vez que Janeth había estudiado en Houston y participaba en la parroquia solicitó le confirieran a su mamá esa bendición.  Y es que Dios no nos deja de sorprender con sus hermosos detalles… justo el domingo anterior a la cirugía fue la gran fiesta de Pentecostés.  Pedimos muy fervorosamente al Espíritu Santo que guiara a los médicos y le diese fortaleza a la familia.  Aquí en Panamá, estuvimos muy pendientes de la Abuela Foly, madre de la Sra. Mayra, a quien le tenemos un gran cariño, así como al resto de la familia.  Otro detalle extraordinario fue que al finalizar la Eucaristía el 1 de junio, día de la operación y del primer aniversario del fallecimiento de Don Carlos (q.e.p.d.), en la Parroquia de Santa Marta, estando la familia Cleghorn y APOJEMA junta, recibimos noticias: ya la Madre había reconocido a Yami y al Dr. Ríos, que neurológicamente todo estaba bien.  Qué alegría!!! Agradecimos grandemente al Señor y sobre todo que el tumor era benigno.

Otro punto a destacar que recuerdo en este momento es que el Dr. Kim (creo que es el nombre), quien operó a la Madre conocía a Yami de Harvard, siendo cuidada pues con mayor esmero y atenciones por el personal médico en el hospital.

A pocos días de la operación, la dada de alta del hospital y a la semana de regreso a Panamá!!! No lo podíamos creer.  Que alguien nos lo explique… Bueno sabemos que las cosas de Dios son un misterio y esto es prueba de ello.  Ese amor tan grande de Jesús por su Conchita (Mayra) y esa ternura de la Madre del Cielo por su hija que tanto la ama… pues se dejó sentir, no hay duda de ello.

Llegaban todavía los correos electrónicos, transformados de petición de oración en agradecimiento a Dios por el favor concedido: el éxito en la operación del tumor.  Sin embargo, la recuperación es lenta.  El dolor persiste. Las capacidades y gran independencia de la Madre, logrando ganar algo de terreno con sus grandes esfuerzos.  Aunque no parezca ser cierto, sólo los primeros días estuvo acompañada en Panamá por Janeth, no ha querido tener una auxiliar de enfermería, ni aceptar ayuda de una persona de servicio doméstico para todo el día.  Ella se esfuerza, dentro de sus posibilidades de retomar sus actividades cotidianas, pero está débil… En su debilidad está la fortaleza que viene de lo alto… Ahora, más contemplativa, como ella misma dice, pues no puede leer ni ver televisión, ni salir… Lo que más extraña, seguro las visitas al Santísimo y por supuesto la comunión.  Ha dicho que lo más grande que hay es recibir a Jesús Eucaristía.  Me consta, pues en varias ocasiones acompañé al Padre Víctor Atencio para que le llevase la comunión y que dicha reflejaban sus ojos… a pesar de…

…Y MUCHAS BENDICIONES A TI HERMANO!!!

Festividad de María Magdalena. Panamá, 22 de julio de 2009.

Any Olivella de Guardia
Apóstoles de Jesús y María

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