Testimonio de Gizeh

Testimonio de Gizeh

Qué difícil es hablar de uno mismo, Cómo comienzo?, fue lo que me pensé al empezar a escribir………..aquí me encuentro frente mi amado Jesús Sacramentado, recordando como fue que regresé a su rebaño.

Tengo 29 años, vengo de una familia Católica, donde ir a mis todos los sábados es una prioridad.  Estudié en un Colegio Católico María Auxiliadora donde la devoción a Nuestra Madre María es lo más maravillosos que existe.  Participé de diferentes grupos religiosos de mi parroquia: Liturgia, Coro, Juvenil, Lectora, Catecumenado hasta era parte de una comunidad cristiana Luz y Sal, y me encantaba ser misionera evangelizando a los jóvenes de mi parroquia, hiendo de casa a casa.

Hasta que un día me sentí cansada de llevar tantas responsabilidades en mis hombros y ser la niña correcta………………quería vivir la vida, la vida del mundo.

Todo iba excelente muchos éxitos en mis estudios y en mi trabajo, tenía el auto de último modelo, el trabajo que tanto soñaba, iba a las mejores fiestas, tenía las mejores amistades y los novios que quería, era dueña de mi vida…..solo me llegó a importar mi físico, poco a poco dejé de asistir a la Iglesia, todo era excusa para rezar hasta que no recuerdo cuando fue mi último eucaristía.  Pensaba que todo el éxito que había logrado era gracias a mí solamente.

Hasta que un día me sentía triste, sola…………mis ventas empezaron a bajar enormemente, las cosas no iba bien en el trabajo, problema con mi Jefa, ya no era la mejor empleada, caía en grandes depresiones, tan fuerte que hasta llegué a penar que era la peor persona de este mundo, no merecía vivir, ni ser feliz.  Para alegrarme iba a fiestas en fiesta, siempre salía con mis amistades pero menos quedarme sola, pensé que con esto iba a conseguir ser feliz, pero la realidad era un enorme vacío que sentía en mi corazón y no sabía como llenarlo.

Por más acompañada que estaba la soledad que tenía en mi corazón crecía, pero no quería reconocer que yo tenía la respuesta y lo sabía pero tenía miedo de reconocerlo.  Fue entonces el 24 de mayo de 2007,  que decidí visitar en su día a mi Madre María Auxiliadora, día inolvidable para cualquiera exalumna.

Cuando entré al Templo María Auxiliadora sentí una mezcla indescriptible de sentimientos y emociones, al ver la imagen de siempre más hermosa que nunca, era tan real…….me llegó tan adentro de mi corazón, que solo brotaron lágrimas imparable de mi rostro, me sentía tan pequeña, tan insignificante que no merecía ese amor que estaba viviendo.

Ese día fue la Eucaristía más hermosa, pero sentí mucha tristeza al momento de la comunión……………………..me preguntaba: cómo pude vivir 7 años alejada de ti.  Esa noche decidí cambiar mi vida pero para poder estar cerca de mi Padre debía purificarme, así que comencé por 1 mes a participar y vivir intensamente la Eucaristía para poder tomar el camino de la CONFESIÓN, como el Hijo pródigo que regresa arrepentido ante su Padre.

Recuerdo que mi madre le brotaron lágrimas de la emoción porque sus oraciones había hecho efecto, y había acabado su sufrimiento de tantos años.

Durante todo ese tiempo tenía a mi lado una antigua amiga muy querida (mi angelito Jackie), quien me animaba y que en silencio veía mi arrepentimiento, un sábado después de la Eucaristía me invita a su Grupo de Oración quienes se reúnen los martes, y le dije que ahí iba a estar.  Recuerdo que invité a mi madre ya que quería compartir esa invitación con ella.

Fue así como el 17 de julio de 2007 llegué a los APÓSTOLES DE JESÚS Y MARIA, nervios y emoción, recibida con un amor a pesar que no me conocían…..esa hermosa mirada de seguridad y comprensión que vi en MAMA MAYRA………y ese calor humano transmitido por mis hermanitos, fue una noche llena de celebración ya que ese día los Nicolau estaban de aniversario y Don Jorge recibía un premio por el Ejecutivo del año, wua! Qué Bendición!.

Fue el comienzo de mi vida, llena de lucha por llegar a la santidad.  Gracias Madre Mayra por aceptarnos y amarnos sin conocernos.  Gracias hermanitos por ser mi familia espiritual, la verdad son ustedes estímulo para seguir adelante en el camino de Cristo Jesús, y sobretodo Gracias al Padre Celestial y a Mamá María por tenerlos y sentirlos en mi vida.

Y a ti hermanito que has leído mi vida, Gracias!.

Esa es Gizeh María González Purkut, humana y decidida a seguir al Padre Celestial para vivir en Él, para Él y con Él

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