TESTIMONIO SALUD DE MI HIJO ARQUIMEDES

“Creo firmemente que la Madre Santísima y su amado hijo Jesús, Nuestro Señor, estuvieron siempre presentes…  A todos los que lean este testimonio confíen  plenamente en Dios y pidan a nuestra Madrecita Santa que ella intercede ante su Divino Hijo,  aunque te encuentres en una situación difícil, con FE verás el poder divino de Dios, ya que para él no hay imposibles…”

Yessenia de Pérez – Grupo de Santa Cruz (Chorrera)

 

TESTIMONIO  SALUD DE MI HIJO ARQUIMEDES

Un martes 19 de noviembre de 2008, llevé a mi hijo al médico porque tenía la mano hinchada pero no le dolía, anteriormente el médico le había mandado un examen de sangre para saber si era un absceso y ese día le lleve los resultados pero no le salió nada. 

El médico me dio una referencia para el Hospital del Niño, porque era un tumor sarcoma y que cada minuto que pasaba, era un minuto menos de vida, que el ya había atendido dos casos y que los mismos habían muerto.  A uno de ellos le cortaron la mano y le fue subiendo el tumor hasta la cabeza y falleció.  Mi hijo con tan sólo 12 años de edad se entristeció mucho y me preguntaba ¿Mamá si me cortan la mano no podré jugar béisbol?  ¿Si me llega a la cabeza me muero?  Esto pasó debido a que el médico lo comentó delante de mi hijo, yo le decía hijo tengamos fe en Dios y en la Virgen que no te va a pasar nada, fueron momentos muy difíciles de angustia y sufrimiento.

Llamé a mi esposo y le comenté lo sucedido, me dijo llévalo a otro doctor  y así fue, el otro doctor le mandó hacer una radiografía, al volver con los resultados me dijo que lo llevara con urgencia al hospital.  Salí de la oficina desesperada sin saber qué hacer, cómo llegar al hospital, me encontré con un amigo muy querido, quien fue mi catequista de confirmación y con el cual trabajo, al contarle mi situación empecé a llorar y nos alentó tanto a mi esposo como a mí,  y que le pidiéramos a la Madre Santísima en ese momento sentí que ahí estaba la mano de Dios dándome fuerzas y ánimo para seguir con fe y esperanza en nuestro señor Jesucristo y confiando en nuestra madre santa.

A través de mi cuñada conseguimos la cita con un doctor oncólogo,  especialista en tumores para el día siguiente a las 7:00 a.m.  Fue una noche de agonía y preocupación,  pero en medio  de esta situación el Señor me reconfortaba porque ir donde un doctor sin sacar cita para mi era algo muy grande.   Al ir a la cita el doctor le pregunta a mi hijo si se había golpeado y él le contestó que se había metido el hierrito de un carrito y que se lo sacó,   el doctor le hizo la pregunta varias veces  obteniendo la misma respuesta y  además, que su hermanito le había pisado la mano.  Sin embargo, lo más preocupante era que tenía la mano hinchada y se le sentía una masa dura, desde la palma de la mano arriba del metacarpiano y no le dolía la mano para nada.  El doctor le dijo que no podía tener un diagnóstico hasta tener los resultados de los exámenes y que consultaría con otro ortopeda.

En todo momento sentí que nuestra madrecita, la Virgen, nos abría camino porque el doctor nos atendió muy amablemente  y pidió a sus colegas que hicieran un  espacio para exámenes especiales como el CAT, Centelleo y otros.  Toda mi familia estaba consternada por lo  sucedido y oraron mucho por la salud de mi hijo, al igual que el grupo al cual pertenezco Apóstoles de Jesús y María.

Sentí verdaderamente que Jesús y María  estaban con nosotros, porque sentía una paz al igual que mi hijo pues acudíamos a las citas con fe y paciencia.  El doctor citó a mi hijo el 31 diciembre del 2008, para ver los resultados de los exámenes y nos atendió otro debido a que se encontraba incapacitado, el nuevo doctor nos dio la noticia de que la masa no estaba  pegada al hueso y que se podía operar.  Sería una operación ambulatoria y la fecha de la misma era el 26 de enero del 2009.  El 6 de enero la mano de mi hijo se le hinchó más y se le estaba poniendo roja, al día siguiente le dolía más y tenía fiebre.  Mi esposo y yo tomamos la decisión de llevarlo al  doctor,  quien lo mandó a hospitalizar para que le hicieran un drenaje ya que se le había infectado y que si no le podían sacar todo lo que tenía ahí lo operarían para la fecha indicada. Lo que mas  preocupaba  tanto a nosotros como  al doctor  era que la mano no le dolía para nada hasta unos días antes de la operación. Ese día mi hijo sin poder comer ni beber lo llevan al salón de operaciones a las 8:30 p.m.  Yo me retiré a orar en la capillita del hospital, cuando salí estaba el doctor quien me comunicaba que le había sacado todo de la mano y que había salido bien.   El niño estuvo hospitalizado 6 días, después  tuvo cita de control y a los tres días empezó  a botar pus y al apretarse la manito se sacó un papelito de aluminio que se le había quedado dentro cuando se pulló con el hierrito del carrito.

Cuando lo llevé al doctor nuevamente le conté lo sucedido y me comentó que era muy raro que ese papelito no hubiese salido en  la tomografía ni en el centelleo, ya que son exámenes muy  profundos y que  solamente presentó una masa tumoral. No conforme con lo sucedido le da cita abierta a mi hijo por cualquier cosa.

Esto fue un milagro de Dios, que hizo que ese tumor que tenía mi hijo se convirtiera  en un absceso al escuchar tantas oraciones y misas por la salud de mi hijo. Creo firmemente que la Madre Santísima y su amado hijo Jesús nuestro señor estuvieron siempre presentes.

A todos los que lean este testimonio confíen  plenamente en Dios y pidan a nuestra Madrecita santa que ella intercede ante su Divino Hijo,  aunque te encuentres en una situación difícil con FE verás el poder divino de Dios, ya que para él no hay imposibles.

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