Testimonio Yadira – Grupo David

Madre, sabes tengo tantos testimonios en este camino que me invitó Jesús, los Apóstoles de Jesús y María, las Eucaristías, los Sacerdotes, Radio María y EWTN, que me han pulido y me han hecho crecer en mi fe pero muy, muy cerca Apojema me ha dado las herramientas : la oración, el Santísimo, las eucaristías, las  reconciliaciones, que no me han dejado sola en cada momento difícil, porque  el llamado se acepta sin saber que el camino es duro pero al final la recompensa es grande.

El primer testimonio es  de mi enfermedad, al descubrirla, yo sola  recibí la noticia de lo que tengo, que es una enfermedad incurable, no hay medicina, y que si tenía suerte ésta me dejaba sobrevivir.  Estaba completamente sola  en el Hospital de  la Caja del Seguro Social eso fue como un 20 de febrero del 2007.  Mi amiga Sideyra me va a ver y era la única que podía ir y me  encuentra llorando desesperada, ella me da la voz de aliento y me dice, hoy hay oración voy para donde la Madre y vamos a orar.  Se retiró yo cerré mi cubículo y me puse a rezar el Rosario, me dormí, cuando desperté estaba empapadita en sudor, tuve que cambiarme y la cama también, pero lo que sentía era algo diferente, una fortaleza, una esperanza, un sí a aceptar la enfermedad como me decía el doctor y luchar contra ella utilizando todo lo que la ciencia me daba para combatirla y el

Sí a mi Señor, aquí estoy para aceptar tu voluntad sin cuestionar nada, nada más. Me contó Sideyra después, ese otro día que ustedes esa noche oraron por mí fuertemente.

Madre, no me he sanado, pero si te digo que mi fe, no  cambió, solo le pido fortaleza, acepto todo y solo le digo aquí estoy, operada de una hernia, operada con prótesis de cadera, de esta última a las seis semanas ya caminaba y sin bastón que el doctor me obligó a usar por seguridad.  Ahora me querían poner  una gastro no se que para alimentarme porque tenía problemas para tragar, dije No, me metí a internet pero me acordé  cuando andaba con los niños que había un santo San Blas así busqué la novena  y le pedí a al padre Moisés  me bendijera unos cordones él lo hizo, le hice la novena y aquí estoy como de todo.  Todo esto Madre lo doy como testimonio porque  fue todo a través de Apojema.

Madre con respecto a la parábola del Sembrador, siento que el buen sembrador tiró la semilla que soy yo y creció a través de Apojema, se hizo grande y estoy dando frutos porque donde estoy habló del Señor  y lo cargo conmigo.  Sé que esto no ha terminado  Madre tengo que dar más.

Este retiro es también  testimonio de fe, miles de problemas para llegar, llegué y vinieron tantos recuerdos  de los inicios y ver lo maravilloso que es el Señor, es de gran alegría y solo te puedo decir que me voy llena de esperanza que se que lo que hay se puede combatir y triunfar.
Mis hijos están también dando su testimonio, el mayor ha pasado por un viacrucis no podría terminar, pero lo único que hice fue decirle al Señor no le quites ningún sufrimiento, yo voy a orar por él y él también.  Hoy está en la ONU trabajando dando gracias a Dios por todo.  Entra dos veces a los Estados Unidos y no le preguntaron nada, le dieron su visa de Diplomático por los menos tiene dos años para que se arregle y pueda hacer su vida.
Madre, y así tengo tantos casos que testimonian no sólo cosas grandes, hay milagros en lo más insignificantes te puedo dar ese testimonio, que el Sembrador tiró esta semilla en Apojema y he  aprendido a orar, santísimo, eucaristía y la reconciliación sin ellos no hubiera llegado hoy.

Gracia y Paz Madre,  te dejo en los brazos del Padre Celestial.

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